ALFREDO BAQUERIZO MORENO (1859-1951)
" Sin estridencias, el doctor Baquerizo Moreno cuida de su prestigio y mantiene el buen nombre de ciudadano íntegro que probó su discreción cuando muchos perdieron la cabeza " (Isaac J. Barrera).
PRESIDENCIA DE ALFREDO BAQUERIZO MORENO

Período Presidencial : 1 de septiembre de 1916 a 31 de agosto de 1920. Primera Dama: Piedad Roca Marcos. Vicepresidente: No había esta función. A. Baquerizo M.


EL PATRIARCA

La longevidad del patriarca de las Letras, la Música y la Vida Pública Nacional Alfredo Baquerizo Moreno -muerto a los 92 años de edad-, puede atribuirse probablemente a su temperamento ecuánime y a un hogar armonioso poblado de 12 hijos. De él, dice el historiador Carlos Manuel Larrea: "Inolvidables las gratas conversaciones íntimas cuando después de fatigantes jornadas de trabajo, me invitaba cariñoso a pasear en automóvil por los pintorescos caminos de los alrededores de Quito, y olvidando momentáneamente los graves problemas políticos, me hablaba de libros y escritores, de novelistas y poetas, de música y de toda manifestación artística ... ". Pertenecía a la oligarquía de Guayaquil, donde nació el 28 de septiembre de 1859. Se educó en los colegios San Vicente de su ciudad y el San Gabriel de los jesuitas de Quito, en el Conservatorio de Música y la Universidad Central, en la que se graduó de abogado a los 24 años de edad. Poeta de la línea postromántica del español Gustavo Adolfo Bécquer, y novelista, (que) " si alguna vez ha calado en el espíritu de sus personajes, ha sido cuando ha presentado a alguno de los de la clase media... ", según acota Angel Felicísimo Rojas en su ensayo sobre La novela Ecuatoriana. Compositor de obras musicales, brillante pianista, políglota, orador parlamentario de alada y armoniosa palabra, miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, presidente de la Corte Superior de Justicia y profesor de la Universidad de Guayaquil. Se inició en la política nacional como ministro de Relaciones Exteriores a comienzos de la primera administración de Leonidas Plaza y entre 1903 y 1906 ocupó la vicepresidencia de la República. En 1912 presidió la cámara del Senado y el Congreso y fue reelecto senador por el Guayas para los períodos de 1913 a 1915. Se desempeñó como canciller de la República en 1916. Plaza lo ungió de candidato heredero. Triunfó al estilo liberal sobre un contendiente predestinado a no triunfar, el conservador cuencano Rafael María Arízaga. Terminada su presidencia, Baquerizo Moreno continuó en la vida pública hasta 1931 ya como embajador especial y senador, ya como encargado del mando. Murió en Nueva York en 1951.


CONTINUISMO ILUSTRADO

Baquerizo Moreno gobernó con mano plutocrática y guante de caballero humanista, concedió amnistía a los conchistas con lo que devolvió la paz interna a Ecuador, y respaldó políticas sociales de importancia al promulgar la jornada de ocho horas diarias de trabajo y al abolir la prisión por deudas ("apremio personal "), cuya consecuencia fue la progresiva desaparición del concertaje, que en realidad solamente cesó, y no del todo, con la Reforma Agraria de 1964. El concertaje existió principalmente en la Sierra. El concertaje era un convenio, de ordinario, vitalicio entre el hacendado y el trabajador campesino carente de tierras (el concierto). Este y su familia se comprometían a trabajar para un hacendado todo el año o la mayor parte de él por un pago en anticipos de dinero, grano o animales, un pedazo de tierra prestado (huasipungo) para el sustento de su familia, una cuota mensual o trimestral en granos, una muda de ropa para el año, el agua de la hacienda, la leña del monte y un sitio para el pastoreo de sus animales. Aunque estaba convenido el pago de un jornal, se le descontaban de él los daños en las sementeras, rebaños y hatos, con lo que el concierto vivía constantemente endeudado. La deuda se trasladaba a la viuda y a los hijos.


En este avance social influyeron el pensamiento de Eloy Alfaro, Abelardo Moncayo (1912), Belisario Quevedo (1915), Agustín Cueva Guerrero (1915), Víctor Manuel Peñaherrera (1918) y el del propio presidente Baquerizo Moreno. Las condiciones que lo propiciaron fueron la necesidad de los grupos dominantes para evitarse tensiones y levantamientos, las propuestas de la Iglesia ablandada por la doctrina social de los últimos papas, y la modernización ético-tecnológica de algunos latifundistas serranos. El Tratado Muñoz Vernaza-Suárez de julio de 1916 había fijado los límites con Colombia. Baquerizo ejecutó lo acordado. Colombia obtuvo el amplio sector comprendido entre los ríos Caquetá y Putumayo, perteneciente a la Audiencia de Quito. Ecuador se satisfizo con un acceso al Putumayo y recuperó pequeñas porciones de territorio que habían sido cedidas en 1908 y 1910. No se pudo lograr más porque Ecuador había firmado otros tratados - algunos de ellos no ratificados- en 1904, 1908 y 1910. Seis años después, Colombia cedió al Perú una parte de los territorios obtenidos de Ecuador en 1916. Entonces se criticó al plenipotenciario cuencano Alberto Muñoz Vernaza. En su Alegato de Defensa, Muñoz replicó a los críticos: "El Tratado de 1916 fue bueno: lo único que ha faltado es ... la lealtad del Gobierno de Colombia". Baquerizo impulsó la vialidad, el telégrafo y el alumbrado eléctrico, cuidó con talento de la educación pública y popular, pagó las cuotas correspondientes a la deuda externa, prolongó la vigencia de la Ley Moratoria, respetó la libertad de prensa y empleó un lenguaje más moderno al discurrir sobre la relación entre el capital y el trabajo. Fue el primer presidente que visitó las Galápagos y fundó Puerto Chico, hoy Puerto Ba- querizo Moreno, en la isla San Cristóbal. Gracias al clima de paz fomentado en su administración, los partidos políticos empezaron a remozarse. En septiembre de 1918 llegó a Guayaquil la Misión Rockefeller para erradicar la fiebre amarilla. Entre los miembros de la Misión estaba el célebre investigador japonés Hideyo Noguchi. La crisis económica sacudió a la sociedad y al Estado ecuatorianos: en 1916 apareció la plaga de la monilla que mermó la producción del cacao. En 1920 su precio cayó en el mercado de Nueva York de 26.76 dólares el quintal a 12 y aparecieron nuevos competidores extranjeros. Esta crisis golpeó con más fuerza durante la administración del presidente José Luis Tamayo
PAG INICIAL