GONZALO CÓRDOVA (1863-1928)
"Ni el pueblo ecuatoriano se ha divorciado de mí ni yo, de él. Los pueblos tienen diversos motivos para retirar su afecto a los mandatarios: conmigo no ha habido esos motivos". (Entrevista, El Comercio, Quito, 1 de mayo de 1925) Período Presidencial: 1 de septiembre de 1924 a 9 de julio de 1925. Primera Dama: Elena Moscoso Borrero. Vicepresidente: No había esta función. Gonzalo Córdova

FUGACIDAD


Todo se confabuló para que Gonzalo Córdova no gobernara sino apenas por diez meses y, de hecho, sólo durante cinco meses: la crisis económica, la oposición de los conservadores y de los modernizadores, su propia ideología de viejo cuño liberal, su mala salud, su terquedad y sobre todo el impacto de la represión de noviembre de 1922 en el espíritu de la oficialidad joven y progresista de las Fuerzas Armadas. Gonzalo Córdova se posesionó el 31 de agosto de 1925. " Asumía el rnando ", escribe Armando Pareja Andrade, dirigente liberal, " con una pompa radiante y en medio de ovaciones casi frenéticas. Y en vez del político sugestionante, pleno y de fuerza (que había sido) sólo se alcanzó a observar a un anciano pálido, de hablar difuso y algo temeroso. El Dr. Córdova se encontraba enfermo, padecía de una enfermedad cardíaca". A los 11 días de Gobierno, Córdova tuvo que aplastar una rebelión conservadora liderada por Jacinto Jijón y Caamaño. Aduciendo la ilegitimidad del Gobierno por el fraude electoral, se alzó en armas pero fue derrotado en San José del Ambi, Imbabura, y desterrado. A partir de entonces Córdova gobernó con facultades extraordinarias.

También tuvo que afrontar la oposición de los liberales socializantes, cuyo principal exponente era el político e industrial quiteño Luis Napoleón Dillon. Córdova lo había nombrado ministro de Hacienda, pero, según aducía la prensa serrana, Dillon no había obtenido el plácet del Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil que prácticamente decidía en la política del Gobierno. En 1922, Dillon había organizado La Sociedad de Crédito Internacional en Quito para emitir moneda en la Sierra. "La sociedad ya había impreso y registrado sus billetes", escribe la historiadora Linda Alexander Rodríguez, "cuando Francisco Urvina Jado (gerente del Banco Comercial y Agrícola) se enteró de que los billetes no tenían respaldo", y para "proteger la moneda nacional" logró que el ministro de Hacienda, Alfonso Larrea, prohibiera la circulación de esos billetes. Por estas razones personales y también regionales e ideológicas Dillon detestaba la plutocracia guayaquileña y sobre todo a Urvina Jado. Dillon escribía regularmente en el periódico La Antorcha del grupo socialista del mismo nombre y desde esa tribuna clamaba contra "la corrupta plutocracia costeña " y exigía la reforma social. La oposición a C6rdova provenía, además, del periódico El Abanderado, dirigido por el teniente coronel en servicio pasivo Víctor M. Naranjo. Entre sus lectores estaban los militares. Naranjo los clasificaba en dos categorías: los oficiales políticos como Leonidas Plaza que se ocupaban de sus intereses y los oficiales profesionales como el general Francisco Gómez de la Torre que se preocupaban por la suerte de los ecuatorianos. Pedía que se forjara un Ejército nuevo. Y así ocurrió. Se creó la "Liga Militar" integrada por oficiales jóvenes que buscaban la renovación social y económica del Ecuador. El socialismo influía en ellos y también la mística "marcha sobre Roma " (1922) y el nacionalismo de Benito Mussolini, bebidos ambos de los labios de los instructores de la Misión Italiana. La Junta Militar Chilena que depuso al presidente Arturo Alessandri (1924) fue el modelo que se propusieron seguir en cuanto se presentara la oportunidad.


A PIQUE

La administración de Córdova se iba a pique. A los cinco meses de gestión tuvo que ausentarse a Guayaquil por razones de salud. La estadía en esa ciudad aumentaba el temor serrano de que Córdova fuese un prisionero de la plutocracia. El presidente del Congreso, Alberto Guerrero Martínez, quien aspiraba a la presidencia de la República en el próximo período, gobernó entre febrero y junio de 1925 mientras Córdova estuvo ausente. Guerrero fue duro con la oposición: desterró a Jijón y Caamaño y al coronel Lasso. Logró que el Congreso aprobara la compra del 75% de las acciones de la Empresa del Ferrocarril Guayaquil-Quito en abril de 1925 y presidió con ello la junta de accionistas. El Banco Comercial y Agrícola prestó el dinero. La deuda pública interna con ese banco, que en 1913 fue de 4' 907.000 sucres, ascendió a 27' 262.496 en 1925. El déficit fiscal había llegado a nueve millones y medio de sucres. Las importaciones eran suntuosas y estaban fomentadas por la banca. El malestar creció cuando se supo en marzo de 1925 que Brasil, Colombia y Perú habían firmado el 24 de marzo de 1922 un Acta Tripartita y que, por el Tratado Salomón-Lozano, Colombia había cedido al Perú extensas regiones del nororiente que habían sido ecuatorianas hasta 1916, año en que Ecuador las había entregado a Colombia en el Tratado de límites definitivos Muñoz Vernaza - Suárez. Aunque Ecuador no conoció el texto del Tratado Salomón-Lozano sino en octubre de 1925, el saber que Perú se introducía como una cuña entre Colombia y Ecuador en la frontera nororiental conmovió los ánimos y debilitó al Gobierno. La suma de todas estas circunstancias produjo el golpe de Estado del 9 de julio de 1925, conocido como Revolución Juliana. Córdova fue apresado y el 23 de agosto de 1925 marchó al destierro en Valparaíso, Chile, donde murió en marzo de 1928, a los 65 años de edad. Al abordar el 'Aysen ', que lo conducía a Paita, dijo: 'Lo que pido es que con el mismo rigor que se ha usado conmigo, se critique a esa cáfila (caravana) de bandidos que han robado a la Nación a la sombra de mi nombre'. CÓRDOVA Córdova nació en Cuenca (1863) de una familia distinguida y letrada. Creció en un ambiente antigarciano y progresista. Fue seguidor de Alfaro y ministro de Hacienda en el primer gobierno de Plaza. Cortó con firmeza ciertos abusos del constructor del ferrocarril Guayaquil-Quito. Terció como candidato a la presidencia en 1920, pero su antiguo radicalismo lo perjudicó. Ejercía la representación de Plenipotenciario en Caracas cuando, en 1924, fue designado candidato. El orador cuencano Juan Cuesta predicó en los funerales de cuerpo ausente de Gonzalo Córdova. De Cuesta son estas palabras: "Escritor, periodista, literato, orador, diputado, senador, presidente de Municipios, gobernador, subsecretario de Cancillerías, ministro de Cortes, canciller, plenipotenciario, y presidente de la República... ( ... ) ... Hombre de talento poderoso, cortésmente afable, vivaz. Por la misma agudeza de su ingenio, por la sagacidad de sus maneras nació para la diplomacia. Nunca fue soberbio. De corazón bueno y misericordioso tendió mano caritativa al desgraciado sin solazarse nunca con el mal ajeno. Pudo oprimir, vengarse ... ( ... ) ... Vencido, rendido, vendido, bajó del solio sin deshonor ninguno. El beso de Judas no deshonra a nadie ".
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