JAMIL MAHUAD WITT (1949)
"Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado. Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. ... (...)... Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar ; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz ". (Eclesiastés, 3, 1-3,8-9). (Cita inicial del discurso de toma de posesión del presidente Jamil Mahuad el 10 de agosto de 1998). PRESIDENCIA DE JAMIL MAHUAD WITT Período presidencial: elegido para gobernar desde el 10 de agosto de 1998 hasta el 15 de enero del año 2003, gobernó hasta el 21 de enero del año 2000. Primera dama: Paola Mahuad Calderón (hija). Vicepresidente: Gustavo Noboa Bejarano: 10 de agosto de 1998 a 21 de enero del año 2000. Asumió la presidencia el 22 de enero de 2000 hasta el 15 de enero del año 2003. Jamil Mahuad Witt

TODO TIENE SU MOMENTO

El presidente Jamil Mahuad gobernó con aplauso general hasta el fin del año 1998. En este lapso logró su mayor éxito : la firma de la paz con Perú. A partir de enero de 1999, su imagen fue deteriorándose poco a poco hasta marzo de ese año en que Mahuad tomó la decisión de congelar los depósitos bancarios. Desde entonces, la imagen se fue volviendo insoportable, tan insoportable que el 21 de enero del año 2000 un golpe de Estado, dirigido por un sector del Ejército y por las fuerzas sociales entre las que sobresalían los indios, le obligó a dejar el poder. Mahuad nunca renunció formalmente. En el Ministerio de Defensa, la mañana del 22 de enero del año 2000, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas posesionó al vicepresidente Noboa como presidente constitucional del Ecuador hasta la terminación del período para el cual había sido elegido vicepresidente. El trágico final del presidente que firmó la paz y fue devorado por la crisis económica llevó a que un editorialista hablara con propiedad del "misterio Mahuad".

SU TIEMPO EL SEMBRAR

Llegado al poder con un electorado dividido casi a mitades iguales, amenazado por una tensa situación en la frontera sur y oriental que podía degenerar nuevamente en una guerra, heredero de una crisis económica y social claramente desatada, Mahuad debía estar a la altura de los retos que lo amenazaban. Todo hacía presumir que sí, pero nadie entrevió que Mahuad habría de ser derrotado y consumido por el propio Mahuad. Sus alas no estaban hechas de aluminio. Como las de cera, de Ícaro, no resistieron el calor del implacable sol de una doble identidad.

En efecto, Mahuad se había preparado para grandes retos, entre ellos la presidencia de la República. Nacido en Loja, capital de la provincia del mismo nombre, en 1949, provenía de una familia de ascendencia libanesa y alemana: el abuelo paterno Jalil, libanés, había llegado a Ecuador en 1912; el bisabuelo materno Witt, alemán, había venido de Hamburgo en 1870. Jamil Mahuad recibió una buena educación ética y formativa en el Colegio "San Gabriel" y en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, ambas en Quito y ambas regentadas por los padres de la Compañía de Jesús. Había sobresalido en esos dos establecimientos como un líder nato por su clara inteligencia, su personalidad magnética y las buenas relaciones que supo cultivar con los superiores, profesores y compañeros. Ganó las elecciones para presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios Católicos. En la Católica conoció a Osvaldo Hurtado, que por esos años preparaba su libro "El Poder Político en el Ecuador", que habría de convertirse en un clásico del género. Mahuad modeló ropa de baño masculina: su pinta y desenvoltura lo ayudaron en este breve paso por las pasarelas del mundo de la moda. Necesitaba el dinero porque provenía de una familia de modestos recursos económicos. La amistad con Hurtado lo llevó a militar en la Democracia Cristiana, partido que en la segunda dictadura militar de la década del 70 tuvo un importante papel en la preparación del retorno a la vida democrática. Mahuad trabajaba entonces en la gerencia de un banco local.
En 1978 y 1979, Hurtado llegó a la vicepresidencia de la República en la papeleta electoral de la Concentración de Fuerzas Populares (CFP). La oligarquía había logrado que el Tribunal Electoral descalificara a la Democracia Cristiana, tildada de comunista y extranjera, razón por la cual Hurtado no dudó en aliarse con la CFP, ideológicamente muy alejada de la Democracia Popular, pero afines en cuanto ambos coincidían en que la oligarquía era la casta responsable de la miseria y retraso del Ecuador. Lo unía con el candidato presidencial del cefepismo, Jaime Roldós Aguilera, la lucha por los ideales cristianos que habían librado en épocas diversas en las universidades católicas de Quito y Guayaquil. Mahuad recibió la lección política de que había que adaptarse a las circunstancias y pactar con el enemigo ideológico hasta llegar al poder. Luego de que Hurtado asumió la presidencia de la República por la muerte prematura del presidente Jaime Roldós en 1981, llamó a Mahuad a colaborar en el gobierno de la cosa pública, primero como gerente de Emprovit, la agencia estatal de venta, a menor precio, de productos alimenticios básicos; luego como ministro de Trabajo en 1983, y como vocero del gobierno frente a la feroz oposición del sector empresarial capitaneado por el diputado socialcristiano León Febres Cordero, acérrimo opositor de Hurtado, a quien calificaba de comunista por los estudios sobre la organización popular, la defensa del sector comunitario de la economía nacional y el análisis de la hacienda y de la oligarquía como claves para comprender la existencia de dos mundos en el Ecuador, el de la opulencia y el de la necesidad rayana en extrema pobreza. En 1986, Mahuad ganó su primera elección como diputado de la Democracia Popular por Pichincha y alcanzó notoriedad durante el juicio político contra el ministro de Industrias de León Febres-Cordero, el economista guayaquileño Xavier Neira. En 1988, se candidatizó para la presidencia de la República, pero no logró sino un quinto lugar después de Rodrigo Borja, Abdalá Bucaram, Sixto Durán-Ballén y Frank Vargas Pazzos.
Hizo un alto a su participación en la vida política y estudió por 18 meses en la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, de donde regresó nimbado de un espíritu todavía más sereno y más propenso a la mediación política. Ganó nuevamente una curul en el Congreso y en 1992 terció en las elecciones para alcalde de Quito y ganó y volvió a ganar cuatro años después un cargo que se había convertido desde 1984 en feudo de la Democracia Popular. Continuó las obras de su predecesor Rodrigo Paz e impulsó y concluyó el trolebús entre Iñaquito y la Villa Flora. Para 1996 era ya Mahuad un presidenciable muy cotizado. En enero y febrero de 1997 lideró la oposición de los quiteños al gobierno de Abdalá Bucaram hasta que este no tuvo más remedio que renunciar y salir del país rumbo a Panamá. Mahuad renunció a la Alcaldía y participó en las elecciones de presidente de la República. En la primera vuelta fue el gran triunfador y llegó al pico de su popularidad. Se durmió, inexplicablemente, sobre los laureles en la segunda vuelta, en la que triunfó con tan estrecho margen que el candidato perdedor hizo una campaña costosa para que el Tribunal Supremo Electoral re-contara los votos y no solamente las actas. De aquí se esparció el rumor, nunca probado, de que Mahuad había ganado las elecciones gracias al fraude. Cuando la crisis económica se volvió inmanejable, Mahuad se convirtió en un misterio para casi todo el mundo nacional. Capaz de tomar decisiones económicas que afectaron la seguridad y la vida misma de los ecuatorianos, e incapaz de tomar decisiones que podían haber resuelto problemas cotidianos y urgentes; muy lúcido para describir los peligros de la crisis con metáforas al alcance del entendimiento popular como la del "Titanic", y muy ciego al aferrarse a esquemas académicos de solución de la crisis; muy cerrado para escuchar a los expertos económicos y bancarios de su propio partido, y muy abierto a los cantos de sirena de unos pocos expertos extranjeros; muy acaparado por un círculo de íntimos, de mujeres hermosas, de rasputines y gurús que le alienaban de la realidad de los ecuatorianos, y muy irresponsable en mantener citas con funcionarios internacionales y embajadores de países importantes para la economía ecuatoriana; muy paciente y esperanzado en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y muy impaciente con todo lo que deterioraba una imagen creada a fuerza de costosa publicidad; muy dedicado a largas explicaciones sobre la crisis y muy fácil para gastar su tiempo en la atención de su salud mental; muy avaro del tiempo con el vicepresidente de la República y con la mayoría de los ministros de Estado, y muy pródigo en reuniones sociales realmente intrascendentes; víctima de la depresión, y capaz de despertar la esperanza en quienes lo escuchaban en sus intervenciones televisadas; muy celoso de su reputación ética y muy cándido o muy cínico al explicar evidentes actos de corrupción como el haber pedido a un banquero defraudador una contribución para la campaña electoral y haberle aceptado una donación de tres millones 400 mil dólares; muy lanzado para alianzas políticas y muy descuidado en conservarlas; muy simpático cara a cara, y muy reservado en el fondo; muy sociable, pero muy desleal con sus viejas amistades. Estas paradojas constituyen "el misterio Mahuad", misterio indescifrable incluso para quienes presumían conocerlo a fondo. Herido por la fatalidad de un derrame cerebral durante su segunda administración de la alcaldía, y repuesto gracias a fuerza de voluntad y a cuidados de rehabilitación, la fatalidad habría de ser el instrumento de la venganza de los dioses que lo elevaron a la cumbre de la fama y lo sumieron en la sima del desprecio y del odio de muchos ecuatorianos. Luego del abandono forzado de la presidencia tras 16 meses y once días de ejercicio del poder, asistió en Santiago a la posesión del mando del presidente chileno Lagos, integrando materialmente la delegación peruana; después visitó Bolivia, mantuvo un silencio digno y se retiró a Boston supuestamente para estar disponible a pronunciar conferencias cuando la Escuela de Gobierno de Harvard se acordara de él. Allá le llegaron en junio del año 2000 las voces de la Comisión de Control Cívico de la Corrupción que pedían al Ministerio Público y a Corte Suprema de Justicia que le incoaran un juicio penal por haber violado fundamentales derechos de los ecuatorianos. El presidente de la Corte Suprema de Justicia lo sindicó sin presión preventiva por estos cargos, y Mahuad desde Boston inició su defensa con intervenciones grabadas para la televisión. En los cuentos populares, el héroe vive feliz hasta que el destino lo golpea. Mahuad fue feliz y heroico durante el proceso de la paz con Perú.

SU TIEMPO LA PAZ

Nadie pudo imaginar el 10 de agosto de 1998 que, un año y medio después, muchos ecuatorianos habrían de sentir tanta cólera contra el presidente. El discurso de posesión despertó muchas esperanzas, ya por el contenido, ya por la forma original y hermosa. Con lengua simbolista y con unción mística, el presidente prometió unidad a los ecuatorianos y humanidad a los marginados, gracias a reformas estructurales justas y sensatas. Tanta y tan buena palabra fue ensombrecida por el nublado que amenazaba desatarse. El primer día de mandato sopló un viento de mal augurio: el presidente peruano Alberto Fujimori ni había asistido a la toma del mando, ni había siquiera enviado un representante de jerarquía. Ese mismo día en la Cordillera del Cóndor, centro de la zona en litigio, las tropas ecuatorianas y peruanas estaban a punto de irse a las manos. Pocos días después de la posesión del presidente ecuatoriano, en un almuerzo con el alto mando de las Fuerzas Armadas peruanas, Fujimori había afirmado: " El Perú no quiere una guerra con nadie; pero si se trata de defender la soberanía nacional, no dudará en hacerlo con eficacia " Lo único que podía evitar el choque y desactivarlo para siempre era una diplomacia audaz y fulminante, revestida de una voluntad definitiva de terminar con el pleito secular, puesto que las conversaciones iniciadas a partir de la guerra del 95 habían llegado, de hecho, a un punto muerto en lo referente a la fijación de la frontera y a una salida al Amazonas. Fue mérito de Mahuad haber dado prioridad a la paz, haber asumido personalmente la negociación, haberla llevado a un plano político y haberla conseguido en dos meses y medio. Ya electo presidente, conversó con el presidente Alarcón y confirmó al canciller Ayala y a los miembros de la delegación que venían trabajando en el asunto territorial. " Aunque Mahuad no lo dijo expresamente, varias de sus declaraciones sobre el conflicto territorial hechas después de asumir la presidencia se podían interpretar como un reconocimiento de que se encontraba en un callejón sin salida. Si no se podía concertar un acuerdo con el Perú, por obra y gracia del "parecer"¨ de los técnicos y juristas, ( Perú ) podía tratar de ocupar por la fuerza, con el aval de los Garantes, todo el sector del Alto Cenepa. El riesgo de una guerra era, pues, real, y las tensiones que se habían producido durante los días de la transmisión del mando habían mostrado que en las Fuerzas Armadas del Perú subsistían evidentes intenciones de retaliación " (Diego Cordovez, " Nuestra propuesta Inconclusa ").

Cordovez resume el estado de la cuestión a comienzos del gobierno de Mahuad : La " victoria " del Alto Cenepa en 1995 había dejado en los ecuatorianos un anhelo de paz, y en la opinión pública nacional una actitud favorable a un arreglo con concesiones. El marco del arreglo tenía que ser el Protocolo. Ecuador había reconocido su vigencia, pero los negociadores ecuatorianos no habían insistido en las concesiones mutuas a las que se refería ese documento. Todavía la opinión pública creía que el arreglo podía ser favorable, particularmente en la salida soberana al Amazonas. Aunque desgastado, Fujimori contaba con el apoyo de su Cancillería; pero la opinión pública, poco informada por el gobierno peruano, se mostraba intransigente. El acuerdo global estaba casi completo salvo en lo del Amazonas y la Cordillera del Cóndor. Los Garantes habían asumido el control del proceso y presionaban sin tregua para una solución, tanto porque querían cumplir con su papel de pacificadores, como porque sus países tenían grandes inversiones en Perú. La suerte estaba, pues, echada por el parecer de los técnicos y juristas, favorable al Perú. A Mahuad solo le restaba una negociación política que salvara el honor ecuatoriano La decisión para Mahuad era díficil. La mayoría de los ecuatorianos deseaba la paz a un precio razonable; pero pocos sabían el precio real ya incontrovertible. Eran menos en número los que supeditaban el acuerdo a una solución honrosa al problema de la salida al Amazonas y a la negociación de la frontera. Y había un importante grupo de halcones encabezados por el ex presidente Febres Cordero que criticaba francamente los términos del parecer de los técnicos y juristas nombrados por los garantes.
Mahuad inició una campaña pro paz entre los ecuatorianos, se comunicó directamente con los halcones e informó a la opinión pública. Los medios de comunicación lo respaldaron, en particular los diarios " Hoy " y " El Comercio " de Quito. Siguiendo el consejo del presidente Cardoso, viajó a Asunción, para forzar un encuentro con Fujimori, que había ido a la transmisión del mando paraguayo. Se entrevistaron, se gustaron, se hicieron cargo del asunto sin intermediarios. El manejo del problema pasó a un plano político. Fujimori, cedió a la presión de los Estados Unidos que pedían la renuncia del más obstinado halcón peruano, el general Nicolás de Bari Hermosa, jefe del comando conjunto. Mahuad renovó el alto mando militar. La tensión fronteriza desapareció. El presidente Mahuad anunció el 19 de agosto que la opción " técnica " en el proceso se había agotado. El 6 de septiembre volvió a verse con Fujimori en Panamá, durante la reunión del Grupo de Río. El 28 de septiembre, invitados por Cardoso, conversaron en Brasilia. El 3 de octubre en Nueva York y el 4 en Washington, en la reunión anual del Fondo y del Banco Mundial. Pero no llegaron a un acuerdo. Volvieron a la carga en Brasilia el 7 de octubre y en Washington el 9 para pedir a los garantes y a Clinton una " propuesta " que desliera el hielo y una solución definitiva. Los garantes contestaron el 10 que bueno, pero a condición de que la propuesta tuviera carácter obligatorio (" vinculante ") y este carácter fuera aprobado de antemano por los congresos de Perú y Ecuador. Cumplida la aprobación el 15 en Perú y el 16 en Ecuador, los presidentes se reunieron con Cardoso, Frei y Menem en Oporto, Portugal, del 17 al 19 de octubre, en una cumbre iberoamericana en la que fueron aplaudidos cuando presentaron la aprobación de los congresos respectivos. Mahuad voló el 21 de octubre a Buenos Aires donde Menem y el 22 a Santiago donde Frei, para una " última gestión " antes de que los garantes decidieran. Estos presentaron la fórmula " vinculante en Quito y en Lima el 23 de octubre. El acuerdo definitivo se firmó en Brasilia el 26 de octubre, presentes los mandatarios de Argentina, Brasil y Chile, un representante personal de Clinton, los reyes de España, los presidentes de Bolivia y Colombia y un representante de Juan Pablo II. Hubo alegría en Ecuador, dramatismo teatral en Brasilia y un " chuchaqui " en las semanas siguientes cuando los ecuatorianos cayeron en la cuenta de que, aunque habían ganado la guerra defensiva en el Alto Cenepa, habían perdido todo el territorio en litigio. Leída sin los camuflajes de la diplomacia, el Acta Presidencial de Brasilia daba por terminadas global y definitivamente las 'discrepancias ' entre las dos Repúblicas, señalaba la frontera terrestre por donde Perú había siempre interpretado el Protocolo de Río, ratificaba el Tratado de Comercio y Navegación del mismo Protocolo y comprometía a los dos Estados a un amplio Acuerdo de Integración Fronteriza, Desarrollo y Vecindad, cuyo contenido especificaba claramente. Un documento anexo decía que ' de acuerdo al croquis adjunto, el Gobierno del Perú dará en propiedad privada al Gobierno del Ecuador un área de un kilómetro cuadrado ... en el sector reconocido en el Ecuador bajo la denominación de Tiwintza '.
Luego de 56 años de firmado el Tratado de Río de Janeiro, luego de varias décadas de impugnaciones ecuatorianas, de dos guerras fronterizas, de múltiples escaramuzas, de tensiones, Ecuador había ganado un kilómetro cuadrado sobre el cual no era soberano. Pero había ganado la paz. Una paz que pudo haber sido asegurada hacía 56 años. La alegría de esta paz tan costosa duró hasta navidades. El nuevo año de tres nueves cabalísticos habría de sumir a Ecuador en la peor crisis económica de la historia republicana. En 1999, el gobierno firmó un acuerdo de cooperación con los Estados Unidos para el uso de la Base Aérea de Manta. Este acuerdo se inscribía en el contexto del Plan Colombia para erradicar los sembríos de coca y vigilar el comercio de la droga. El acuerdo concedía privilegios incluso jurídicos al personal militar usamericano acantonado en esa base. Ecuador no recibió ninguna compensación significativa por este uso.

SU TIEMPO LA GUERRA


Mahuad llegó al apogeo de su fama entre noviembre y diciembre de 1999. El pueblo taurino de Quito lo sacó a hombros por la puerta grande de la plaza en las fiestas de la Capital. Pasada la euforia por la paz, se agravó la crisis bancaria. "Las políticas de salvataje que trataron de impedir la quiebra de los bancos, constituyen el principal elemento explicativo de la profundización de la crisis en el Ecuador" (Wilma Salgado en Ecuador Debate, abril 2000). Esta política de salvataje se aplicó desde comienzos del gobierno de Mahuad y consistió en la emisión inorgánica de dinero.


Este dinero líquido se canalizó como préstamo a los bancos para impedir su quiebra. Una parte del dinero recibido se destinó, en efecto, a la compra de dólares y a su colocación fuera del país para cancelar créditos vigentes de los propios bancos. Pero el resto salió del país bien para pagar créditos de los clientes, bien para evadir el pago del uno por ciento al impuesto de Capitales que había sustituido al de la Renta, bien para buscar simplemente mayor seguridad. El Central trató de evitar la devaluación monetaria. Entre agosto de 1998 y febrero de 1999 vendió 700 millones de dólares de la Reserva Monetaria Internacional. En marzo del 99, agotada la disponibilidad de sucres en las bóvedas, sin especies que prestar a los bancos, se recurrió al congelamiento por el lapso de un año de los depósitos del público superiores a los quinientos dólares. Pese a todo, quebraron muchos bancos. El gobierno creó la Agencia de Garantía de Depósitos para que se encargara de devolver el dinero de los clientes de los bancos quebrados. Esta entidad devolvió muy poco y más bien continuó canalizando créditos a bancos como el Pacífico, el Popular y la Previsora que más tarde habrían de pasar a la propia Agencia. El Ministerio de Finanzas emitía bonos y los entregaba a la Agencia para que los canjeara con sucres emitidos por el Central. Este mecanismo dio lugar a una emisión inorgánica de mil trescientos millones de dólares entre marzo de 1999 y enero de 2000. Una parte de la emisión se destinó a comprar dólares. Se produjo, pues, una devaluación acelerada: entre el 29 de diciembre de 1999 y 6 de enero de 2000, el sucre se devaluó en 25.7 por ciento. El 9 de enero, Mahuad anunciaba la dolarización de la economía ecuatoriana. Los costos del salvataje bancario fueron enormes. Habían fugado mil novecientos cuarenta millones de dólares, hubo una salida neta de capitales por mil setenta millones de dólares como servicio de la deuda externa privada, la devaluación del sucre entre julio de 1998 y enero de 2000 fue de 367 por ciento, las exportaciones sólo aumentaron en 27 millones de dólares respecto de las de 1998, pero se contrajeron en volumen. En suma, seis mil millones de dólares fue el costo del salvataje bancario para los ecuatorianos ya como inflación, devaluación, créditos del Central a los bancos, recesión, aumento del desempleo y compresión del consumo por los dineros congelados. Las familias se volvieron más pobres, las finanzas públicas se deterioraron y el gasto de educación, salud y desarrollo agropecuario fue dos veces y un tercio menor que el pago del servicio de las deudas interna y externa. En las familias del segmento más pobre, la tasa de desempleo llegó al 29 por ciento y, en el resto, al 14.4 por ciento.

SU TIEMPO EL ODIAR


Mahuad decidió dolarizar la economía más como un acto político para conservar el poder que no como una medida económica seriamente analizada, pues llamó a la dolarización "un salto en el vacío". La quiebra de los bancos había atizado el regionalismo y un sector de la clase dirigente guayaquileña había marchado contra el presidente. El congelamiento bancario volvió muy impopular a Mahuad. Sus días estaban contados desde julio de 1999, cuando Fernando Azpiazu, cabeza del poderoso Banco del Progreso, reveló desde la prisión que había financiado la campaña de Mahuad y de la Democracia Popular con una suma de tres millones cuatrocientos mil dólares. Corrían rumores de que Mahuad iba a proclamarse dictador civil. Desde el Partido del presidente le pedían la renuncia. La arbitraria fijación del dólar a 25 mil sucres, el resentimiento popular con las clases dirigentes, las protestas contra las leyes modernizadoras, la corrupción, el hambre de muchos, el malestar social tuvieron que ver con la caída de Mahuad. En la noche del 19 de enero, indios y campesinos burlaban los cercos policiales y militares y entraron a Quito. Al mediodía del 20, una manifestación de indios, campesinos, estudiantes y otros sectores urbanos en número de 10 mil personas y al grito de "fuera Mahuad" llegaron hasta el Banco Central. En el Ministerio de Defensa, Antonio Vargas , presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, pidió apoyo para reestructurar el Estado. Hubo manifestaciones en otras ciudades y sobre todo en Cuenca. Los indígenas cercaron con doble cerco el Congreso Nacional. Mahuad rehusó negociar. Los acontecimientos se precipitaron el 21 de enero cuando algunos oficiales del Ejército permitieron a los manifestantes entrar al Congreso. Allí desconocieron las funciones del Estado, nombraron una Junta de Salvación Nacional integrada por el coronel Lucio Gutiérrez, el presidente de la CONAIE y el ex presidente de la Corte Suprema, Carlos Solórzano. Demandaron el arraigo de Mahuad, del gabinete y de las cabezas del Legislativo y Judicial y exigieron auditorías de los corruptos del Estado y de la banca. Los hechos que se sucedieron hasta la salida forzada de Mahuad y la asunción de la presidencia por el vicepresidente Gustavo Noboa Bejarano fueron confusos y hay diversas versiones. Están, sin embargo, frescos todavía en la memoria de los ecuatorianos.PAG INICIAL