LEONIDAS PLAZA GUTIÉRREZ (1865 -1932) ( 1829-1908)
'Cuento con el ejemplo de las altas virtudes que en su administración ha ostentado mi ilustre predecesor. Feliz yo si, con igual entereza y abnegación, logro multiplicar las páginas gloriosas de nuestro Partido' (Discurso en la asunción del mando) PRESIDENCIA DE LEONIDAS PLAZA GUTIÉRREZ Período Presidencial: 1 de septiembre de 1901 a 31 de agosto de 1905. Primera Dama: Adelina Lasso Ascásubi. Vicepresidente: Alfredo Baquerizo Moreno. Leonidas Plaza


LA CAMPAÑA ELECTORAL

El general Leonidas Plaza Gutiérrez fue elegido presidente con 65.781 votos contra los 7.915 para Lizardo García, los 182 por el general Manuel Antonio Franco y los 196 votos emitidos a favor de otras personas. Durante el proceso de eleccio-nes que se inició en 1900, Alfaro y Plaza se distanciaron entre sí y ocasionaron el resquebrajamiento ideológico y político del Partido Liberal. Alfaro veía el triunfo de un candidato suyo como medio necesario para que la revolución continuara. Según algunos historiadores y enemigos políticos, Alfaro habría dicho "no podemos perder con papelitos lo que hemos ganado con fusiles". Y si no lo dijo, tal vez lo sentiría así. Tenía que escoger al mejor candidato oficial. Barajó varios nombres, entre ellos el del civil Emilio Estrada, que se excusó. Al final quedaron los de Lizardo García, Manuel Antonio Franco y Leonidas Plaza. Descartó el de García porque le llegaron rumores que lo hacían aparecer "como un oposicionista gratuito y un aspirante nebuloso" y, sobre todo, porque era enemigo del ferrocarril y porque "algunos conservadores y curas de aldea principiaron a hacer propaganda en favor de él", como afirmaba José Peralta. Y aunque confiaba en la lealtad del general Franco a la causa liberal y sabía de su popularidad, lo eliminó ya que temía la violencia de su carácter. "No tardaría", escribió Alfaro, "en cometer alguna atrocidad capaz de enterrar vivo al Partido Liberal en masa". Y, muy a su pesar, tuvo que inclinarse por Plaza. "Es para mí", confesó Alfaro, "un sacrificio horroroso prestar mi apoyo a la nueva solución (apoyar a Plaza); pero mi obligación era hacer abnegadamente aquello que creíamos conveniente al país". Plaza apenas había cumplido los 34 años de edad, pero abrigaba firmes convicciones liberales en cuanto a la separación de la Iglesia y del Estado y gozaba de fama de mediador prudente. Alfaro pretendió lograr que renunciara. Plaza le ofreció renunciar, pero no renunció: se había ganado a sus opositores liberales, a un ala de los conservadores y controlaba el Congreso y los cuarteles.


HOMBRE NUEVO

"Hombre nuevo, rodeado de sospechas... desconocido y rechazado por los mismos autores de su elevación... debió, sin duda, tener momentos de desaliento, horas de verdadera amargura", escribía del flamante presidente el periodista Manuel J. Calle. Y el corresponsal del periódico chileno La Ley escribió en 1904 desde Quito: "No se le ha conocido a este hombre"... ( ... ) "Oculta la energía indomable de su carác-ter tras una permanente sonrisa placentera y tras una benevolencia ingénita que los observadores superficiales podrían confundir con visible incapacidad para las grandes y avasalladoras resoluciones. Es hombre de corte". Sus adversarios lo llamaban el "galantuomo" (hombre galante), apodo recogido por Alfaro en su correspondencia. El Viejo Luchador se refería a él, despectivamente, como "Placita". Plaza Gutiérrez nació en Charapotó (Manabí), el 18 de abril de 1865. El padre, José Buenaventura Plaza, maestro de escuela, tuvo gran influjo en la formación del carácter de su hijo, a quien escribía cartas de consejos morales y sabiduría política: "Creo", le decía en 1896, "que moriré renegando de las repúblicas americanas y esperando que la libertad, la igualdad y la fraternidad las haga efectivas el gran partido socialista, que se impone ya en Europa y que dominará el mundo civilizado... Tú lo verás". Su madre, Alegría Gutiérrez, estaba emparentada con próceres colombianos. De jovencito, Plaza se ganó la vida vendiendo chicha. Fue conquistado para la milicia revolucionaria por Alfaro, que se hallaba de paso por Bahía de Caráquez en la campaña restauradora contra Ignacio de Veintemilla. A los 18 años de edad fue abanderado en la batalla de Guayaquil. A los 19 peleó contra la flotilla del presi-dente Caamaño en la batalla naval de Jaramijó y por su valor en ella recibió el grado de capitán. Vencido en Jaramijó, huyó a Panamá. Allí se ganó la vida como jornalero. Pasó a Centroamérica, sirvió en las guerras políticas de la región, obtuvo el grado de coronel del Ejército salvadoreño, y de general de División del Ejército costarricense. Refiriéndose a esta época, Alfaro acusó a Plaza: "Serví privadamente en Nicaragua, con felicidad, a mis correligionarios en política, mientras que Plaza, al lado de los conservadores, ayudó en contra de la libertad, y por eso no vino conmigo en junio de 1895". Con todo, Plaza intervino en la campaña de 1895 y se distinguió en el combate de Gatazo por lo que Alfaro olvidando su resentimiento le confirmó el grado de general. Además, en la primera presidencia, Alfaro lo nombró gobernador de Loja y del Azuay. Plaza fue diputado por Tungurahua en 1900 y 1901. En el congreso de este año presidió la Cámara de Diputados. El 31 de agosto de 1901 asumió la presidencia de la República. Luego de su segunda presidencia (1912-1916) se retiró a la vida privada. Fue desterrado en 1925 por los militares de la Revolución Juliana y murió en Huigra, Chimborazo, en 1932.


LA DESALFARIZACIÓN

Al asumir la presidencia, Plaza alabó a Alfaro: "Y cuento, finalmente, con el ejemplo de las altas virtudes que en su administración ha ostentado mi ilustre predecesor; feliz yo si, con igual entereza y abnegación, logro multiplicar las páginas gloriosas de nuestro partido". Plaza ofreció a Alfaro la comandancia general del Ejército y la gobernación del Guayas, pero no dio los pasos para cumplir lo ofrecido. Alfaro se trasladó con su familia a Guayaquil, donde vivió en una modesta penumbra económica y política. Plaza gobernó dentro de un modelo liberal bastante restringido. Prescindió de los íntimos del círculo de la administración anterior. Se rodeó de los influyentes de la Costa que habían trabajado por la elección de Lizardo García. Se acercó a los latifundistas de la Sierra: no en vano había contraído matrimonio con Avelina Lasso Ascásubi, de una influyente familia terrateniente. Plaza mostró a los unos y a los otros quiénes eran los verdaderos enemigos comunes: la Iglesia y el pueblo machetero. Era posible y era conveniente ser liberal en cuanto a la separación de la Iglesia y del Estado y ser muy cauto respecto de los cambios en el ordenamiento de las clases sociales y de la distribución de los bienes. Administró con eficacia, ayudado por un gabinete de gente joven como José Luis Tamayo, ministro de lo Interior; César Borja, de Relaciones Exteriores, y Julio Arias, de Instrucción Pública; refrenó los abusos de los militares y respetó la libertad de prensa. Continuó la obra del ferrocarril, pese a que no estuvo de acuerdo con el contrato, que fue modificado parcialmente por él. Al terminar el primer período de Plaza, el tren había llegado a Huigra, Sibambe, Alausí, Guamote y Riobamba. Bajo su mandato se dictaron las leyes de Matrimonio Civil, Divorcio y Cultos. Esta reemplazó a la Ley de Patronato: consagraba la libertad de conciencia, prohibía a los ministros del culto "ejercer los cargos públicos que emanen de elección popular directa" y regulaba la administración de los bienes eclesiásticos. Plaza cosechó el dinamismo sembrado en los seis primeros años de la Revolución Liberal. Era un estado de ánimo optimista que se tradujo en una obra pública de trascendencia: se estableció el Colegio Vicente Rocafuerte en Guayaquil, se fundaron en Quito los normales Manuela Cañizares y Juan Montalvo, el Colegio Militar, el Conservatorio de Música, el Mercado de Santa Clara; en las facultades de Medicina de Cuenca, Guayaquil y Quito se inauguraba la carrera de Odontología, y en Riobamba se abría el Colegio Nacional Vicente Maldonado. Se constituyó el Con-sejo Superior de Higiene y la Liga contra la Tuberculosis. Se estableció en Guayaquil la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica para el alumbrado a gasolina, y se conformó la Empresa Nacional de Teléfonos. Empezaron a asociarse las fuerzas del Trabajo: en Guayaquil se fundaron las sociedades de Empleados y de Carpinteros y Auxiliares, y Cuenca vio, bajo el influjo de la Iglesia, el nacimiento de la Socie-dad de la Alianza Obrera. Pero el gobierno de Plaza no atinó en el manejo de la cuestión territorial. Hubo escaramuzas fronterizas y hubo tensiones con Perú. Hubo una política errática y contradictoria por obra y gracia de las veleidades del canciller Miguel Valverde, que había reemplazado a Alfredo Baquerizo Moreno. Entre 1902 y 1904, Ecuador firmó tratados con Perú (Valverde-Cornejo), Colombia (Andrade- Betancourt) y Brasil (Tobar Guarderas-Río Branco). Con el primero se volvió al inconveniente arbitraje del Rey de España: Ecuador vaciló y se contradijo respecto al objeto y extensión del arbitraje. Se ofrecía a Colombia lo que se había ofrecido a Brasil, se abandonaba a Colombia para volver a confiar en Perú, mientras estos dos estados pedían el arbitraje del Rey de España sobre los mismos territorios de la Amazonía para los cuales Ecuador y Perú habían solicitado el arbitraje. "La política internacional ecuatoriana en esta hora tuvo algo de almoneda (remate público) y algo de pandemónium", dijo el ex canciller Francisco Guarderas. Ilustres ecuatorianos como Honorato Vásquez, Emilio Estrada, Carlos Rodolfo Tobar Guarderas y el general Julio Andrade fueron las víctimas de esta política contradictoria del canciller ecuatoriano.

"La inconvertibilidad de los billetes y la prohibición de la exportación del oro estuvieron destinadas a salvaguardar el sistema bancario de una segura quiebra " (Manuel Chiriboga)


SEGUNDA PRESIDENCIA DE LEONIDAS PLAZA

Encargado del Poder : Francisco Andrade Marín : 6 de marzo a 1 de agosto de 1912. Período Presidencial : 1 de septiembre de 1912 a 31 de agosto de 1916. Primera Dama : Avelina Plaza Ascásubi. Vicepresidente : No había esta función. Leonidas Plaza


LA PLUTOCRACIA

Entre 1912 y 1925 gobernó el liberalismo burgués. Presidieron el Estado Leonidas Plaza (1912-1916), Alfredo Baquerizo (1916-1920), José Luis Tamayo (1920-1924) y Gonzalo Córdova (1924-1925). En julio de 1925 un golpe militar de tendencia progresista conocido como Revolución Juliana desplazó del poder al liberalismo burgués. La tensión entre el ala radical y el ala burguesa del liberalismo disminuyó con la muerte de Alfaro, salvo en la Costa norte. Entre 1912 y 1925 gobernó el sector burgués, sobre todo el comercial y bancario. No fue un liberalismo burgués nacionalista sino un intermediario entre las metrópolis exteriores y los productos agrícolas ecuatorianos. Fue un liberalismo burgués clasista que proveyendo de fondos al Gobierno se convirtió en una oligarquía liberal bautizada como plutocrática. El Estado que se había independizado de la Iglesia se volvió dependiente de la Banca. "Plaza", dice el historiador Jorge Salvador Lara, "es el eje político que domina durante todo el período aunque tras bastidores; el eje financiero es el banquero Francisco Urvina Jado, gerente general del Banco Comercial y Agrícola". Esta plutocracia gobernó entre dos crisis: la de la baja de las exportaciones del cacao durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la de la baja de la producción cacaotera por el azote de las plagas; pero la plutocracia mostró talento político para aliarse con sectores de la oposición, modernizar algunas estructuras sociales y reprimir cuando era conveniente al sistema. El liberalismo burgués transigió con la oligarquía latifundista de la Costa y transó con la oligarquía de la Sierra : a las dos les dejó libertad en sus plantaciones y haciendas, les ofreció seguridad y orden y modernizó para ellas las relaciones sociales de los trabajadores. Dio aire a la Iglesia Católica al no insistir en el avance del laicismo y al dejarle espacios para la labor educativa. El liberalismo burgués reprimió cuando no le quedó otra alternativa; pero al llegar las crisis económicas, mantuvo su poder y sus privilegios intactos trasladando el costo de ese mantenimiento a la clase media y popular.


LA TRANSICIÓN

Sobre las cenizas calientes de Alfaro se preparó la elección de presidente. Leonidas Plaza lucía como favorito: era el comandante supremo del Ejército. Flavio Alfaro, su contendor radical, había sido eliminado. Apareció la candidatura de Carlos R. Tobar y Borgoño, ministro de Relaciones Exteriores, que se proclamó liberal y contaba con el apoyo de los conservadores. El Gobierno se dividió: el encargado del Poder Carlos Freile Zaldumbide y su ministro de lo Interior Octavio Díaz apoyaban a Tobar; el ministro de Guerra Juan Francisco Navarro y el de Hacienda Federico Intriago estaban por Plaza. Como el triunfo de Tobar era muy improbable, se lanzó la candidatura del general Julio Andrade, jefe del Estado Mayor, persona culta, con experiencia en la diplomacia y en el ministerio de Educación, conciliador, apreciado por liberales y conservadores. Andrade renunció la jefatura y pidió a Plaza el 5 de marzo que renunciara la comandancia. Renunciaron los ministros placistas de Hacienda y de Guerra. Andrade se hizo cargo de este ministerio. La noche del 5 de marzo hubo tensión en las calles. Unos vivaban a Plaza, otros a Andrade y a Tobar. El ex ministro de Guerra Navarro no abandonaba el cuartel de Artillería "Bolívar". Andrade y el resto del Gobierno se hicieron fuertes en el cuartel de la Policía. Eran las 11 de la noche. Partidarios de Plaza al grito de " ¡Viva Plaza, viva el Partido Liberal, mueran los conservadores!" se acercaron al cuartel de Policía. Dentro del cuartel muchos se unieron a los placistas. Andrade empuñó un fusil. Al salir de la habitación en que se hallaba con el encargado del Poder y otros funcionarios, recibió un balazo en el pecho. El encargado del Poder y sus acompañantes al escapar por una puerta trasera tumbaron un armario que cayó sobre el cadáver de Andrade. " Plaza ", dice el historiador Alfredo Pareja Diezcanseco, " llegó en esos momentos y dirigiéndose a Freile Zaldumbide, le dijo: ' Usted estaba traicionándome en favor de los conservadores. Yo soy un caballero y les concedo garantías a todos ´ ". Plaza quiso que se nombrara un jefe supremo, pero el jefe de Zona de Guayaquil general Delfín Treviño pidió que siguiera el orden constitucional. Francisco Andrade Marín, presidente de la Cámara de Diputados, se encargó del Poder y convocó a elecciones en las que triunfó Leonidas Plaza. Asumió la presidencia el 1 de septiembre de 1912. Esta segunda administración de Plaza estuvo ensombrecida por la revolución de Carlos Concha en Esmeraldas, la inconvertibilidad de los billetes, la crisis económica y la corrupción; pero estuvo iluminada por el impulso al sector educativo.


CONCHA

La " Revolución Conchista " empezó en Esmeraldas el 23 de septiembre de 1913 a comienzos del segundo año de Gobierno de Plaza y concluyó en septiembre de 1916 con la amnistía a los revolucionarios, decretada por el presidente Baquerizo Moreno. Carlos Concha Torres pertenecía a un grupo familiar de 17 hijos, entre ellos su medio hermano Luis Vargas Torres, que participaron en las luchas liberales. Poderoso latifundista esmeraldeño, graduado en Odontología en Alemania, el coronel Carlos Concha encabezó la causa liberal en la Costa norte, editó el diario " El Porvenir ", representó a su provincia como diputado en la Asamblea Constituyente de 1897, gobernó Esmeraldas hasta 1900, fue cónsul en París, peleó con los alfaristas en Huigra, Naranjito y Yaguachi donde salvó la vida a Flavio Alfaro, y encabezó la rebelión de Esmeraldas contra Plaza al que acusaba del asesinato de Alfaro y sus tenientes. Aunque más numerosas y mejor pertrechadas, las tropas del Gobierno no pudieron vencer militarmente a los macheteros conchistas. El alzamiento se convirtió en guerra civil con la participación voluntaria u obligada de los campesinos. En 1914, la rebelión se extendió a Manabí bajo el liderazgo de Carlos Alfaro, apoyado por Concha, y llegó a la Sierra norte. El coronel Carlos Andrade, hermano del asesinado Julio Andrade, avanzó sobre Quito. El Gobierno logró detener a los conchistas sólo a un alto costo de represión, vidas humanas y dinero. En 1915 en la hacienda " La Propicia ", por obra de la traición de Nicanor Bodero fue detenido Carlos Concha y conducido al Penal de Quito ; pero los conchistas continuaron en la lucha. Concha salió del Penal en 1916 y murió tres años después en Esmeraldas. La identidad cultural de esta provincia va ligada a la gesta conchista, la más mítica de las guerras populares del Ecuador en el siglo XX.


LA CRISIS MONETARIA

Esta guerra civil produjo graves consecuencias económicas y políticas. El financiamiento de las operaciones contra Concha aumentó la deuda del Gobierno con los bancos y en particular con el Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil, que había ayudado a financiar el rearme ecuatoriano en el conflicto de 1910 con el Perú. El comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) incidió negativamente en las exportaciones ecuatorianas y en la moneda. Ya en 1912, Plaza había formado la Asociación de Agricultores para defender el precio del cacao en los mercados internacionales. A una semana del estallido de la Primera Guerra Mundial, el gobierno de Plaza decretó la Ley de Inconvertibilidad o Ley Moratoria, que prohibió la exportación de oro y aplazó el canje de billetes con oro. Con esta ley, Plaza protegía las reservas de oro de la Nación, pero simultáneamente ayudaba a los bancos emisores y en particular al Comercial y Agrícola. De haberse producido una corrida bancaria, esos bancos no hubieran podido respaldar sus billetes por la falta de oro en sus reservas. La medida dictada como provisional rigió durante un decenio y sentó las bases para la emisión inorgánica o fraudulenta de la moneda. " Los ecuatorianos pagamos el cupo (de la guerra mundial) para salvar al Banco Comercial y Agrícola y para engordar a sus accionistas y especuladores ", escribiría en 1927 Luis Napoleón Dillon, uno de los creadores del Banco Central del Ecuador. El dólar subió de dos sucres nueve centavos en 1913 a 2,11 en 1914, a 2,23 en 1916 y a 5,03 en 1924. " Es muy triste decir que en este tiempo ", escribe el historiador Alfonso Rumazo González, " se formaron varias fortunas a costa de todo el país, sobre el cual caía la miseria ". Plaza impulsó sin éxito los ferrocarriles Huigra-Cuenca y Quito-Esmeraldas, y, con resultados mejores pero transitorios, las líneas Ambato- Curaray y Guayaquil-Salinas. Invirtió en la educación buscando colaboradores de la talla de Luis Napoleón Dillon y Manuel María Sánchez, dictó nuevas leyes, reglamentos y programas, trajo de Alemania con notable fruto misiones pedagógicas para los institutos normales y las escuelas modelos de educación primaria, estableció escuelas de Agronomía, aumentó la distribución de material educativo gratuito, atendió a la educación de la mujer con el Normal Rita Lecumberry en Guayaquil y el Liceo Fernández Madrid en Quito, pagó con más decencia a maestros y profesores y promovió las Bellas Artes. El 15 de julio de 1916 se firmó con Colombia el Tratado de Límites Muñoz Vernaza - Suárez, que fue ejecutado en la presidencia de Baquerizo Moreno.
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