MANUEL DE ASCÁSUBI Y MATHEU ( 1804 -1876)

"El título de coronel no sienta bien a este ciudadano eminentemente civil" (Luis Robalino Dávila)
PRESIDENCIA ENCARGADA A MANUEL ASCÁSUBI MATHEU
Período Presidencial: 16 de octubre de 1849 a 7 de diciembre de 1850. Primera Dama: Carmen Salina de la Vega Ascásubi
EL SALVADOR

E1 coronel Manuel de Ascásubi y Matheu llegó al poder sin pensarlo ni quererlo. Cuando se fue de él sin quererlo ni pensarlo, mereció de los historiógrafos conservadores la calificación de A+. Terciaban en las elecciones el general Antonio Elizalde, del partido de Roca, y Diego Noboa y Arteta, de la oposición. La campaña electoral fue violenta, sucia y corrupta. Según el filósofo Belisario Quevedo,"entre los dos partidos no había diferencia notable de principios doctrinarios políticos, aunque Elizalde se llamaba liberal y Noboa, conservador". El Congreso se reunió en la iglesia de la Compañía de Jesús. Hubo 105 escrutinios. Las barras llevaban comida y mantas para no perderse ni un minuto del espectáculo de esa lucha de ocho días. Como ninguno de los dos lograba los dos tercios requeridos, y como el presidente Roca estaba enfermo, el Congreso, interpretando a la ligera la Carta Política, encargó el poder al vicepresidente Ascásubi, un respetado latifundista quiteño: "La Nación se salvará bajo su atinada administración", le dijeron los representantes. Ascásubi venía de cuna alta, patriota y sufrida. Su tío paterno Francisco Javier fue victimado el Dos de Agosto de 1810. Su padre habÍa sido perseguido por los realistas españoles. En esas circunstancias Ascásubi no pudo recibir una instrucción sólida. Abrazó la causa de la independencia, a la que dedicó sus esfuerzos militares y su fortuna familiar. Llegó al grado de coronel. Como miembro de la sociedad de "El Quiteño Libre" luchó contra Flores en Pesillo y Miñarica. Fue senador en 1846 y 1847. En este año el Congreso lo eligió por unanimidad vicepresidente de la República. Cuando su cuñado García Moreno llegó al poder (186l), Ascásubi fue nombrado ministro de Guerra y en la segunda administración garciana ocupó el cargo de vicepresidente. Murió en Quito, en 1876, a los 72 años de edad. La primera resolución de Ascásubi fue expedir un salvoconducto a Flores, su adversario político. La segunda, nombrar a Benigno Malo ministro del Interior y de Guerra; y a Javier Valdivieso, de Hacienda. Malo estableció escuelas en los cuarteles y escuelas dominicales para el pueblo, mejoró la enseñanza de la medicina y la atención en los hospitales, fundó una escuela de Obstetricia en Cuenca y restableció la de Náutica en Guayaquil. Valdivieso puso orden y claridad en la contabilidad pública. Aduciendo penuria fiscal, Ascásubi cobró por anticipado el tributo a los indios, lo que le valió la oposición del general Urvina. Pese a que el temido Pedro Moncayo alabó a Ascásubi "por la integridad de su carácter, por su inflexible honradez, por la severidad en el manejo de las rentas públicas, por su clara aunque no muy cultivada inteligencia", la oposición tramaba destituirle. Apenas hubo pasado un mes de su designación, y ya "las personas más notables y de influjo en Guayaquil" urdieron una revuelta que fracasó. Tres meses más tarde, el 20 de febrero de 1850, la guarnición de Guayaquil se sublevó y proclamó a Urvina jefe superior de la provincia. Ascásubi destituyó a los cabecillas. El general convocó el 2 de marzo a los padres de familia y vecinos de la ciudad de Guayaquil "para depositar en sus manos el poder". La asamblea popular desconoció la autoridad de Ascásubi y eligió jefe supremo a Diego Noboa. Los motivos aducidos fueron la ilegalidad del nombramiento de Ascásubi, su arbitrariedad y absolutismo, la modificación de la Ley de Presupuesto, la corrupción de sus colaboradores, la destitución de los jefes y oficiales de la plaza de Guayaquil y el temor de que se repitiera lo ocurrido en la frustrada elección entre Noboa y Elizalde. En el fondo se trataba de que el poder volviera a Guayaquil. Sin embargo, los notables guayaquileños no formaban un frente político común. Elizalde hacía de jefe del ala liberal, más ligada al comercio. Noboa, del ala conservadora, más cercana a la producción agrícola exportable. La mediación de Urvina no iba a operar solamente entre los intereses económicos y políticos de la Sierra y de la Costa sino entre las dos fracciones de la élite guayaquileña. Urvina se alió tácticamente con Noboa, el más débil de carácter. PAG INICIAL